Martes, 09 Mayo 2017 15:19

Chile lidera energías renovables en Latinoamérica

En el último informe elaborado por Bloomberg New Energy Finance y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el país alcanzó el primer lugar en inversión de energías renovables y en la lucha contra el cambio climático en la región de América Latina y el Caribe, según informa Reve.

La ministra de Bienes Nacionales de Chile, Nivia Palma, afirmó hoy que en tres años el país pasó a ser el número uno en América Latina en la generación de “energías limpias”.

La funcionaria afirmó, en entrevista con “Radio Universidad de Santiago”, que en la actualidad “el 15 por ciento de la energía que consume el país proviene de la generación solar o eólica”.

Palma indicó que a nivel mundial, el país sudamericano “está en el octavo lugar de los mayores productores de energías renovables no convencionales”.

Consideró que ese avance se ha conseguido gracias a la política impulsada por el gobierno de la presidenta Michelle Bachelet, respecto a concesiones de terrenos fiscales para la instalación de proyectos energéticos limpios.

“El 77 por ciento de las plantas de energía solar y el 23 por ciento de eólicas (con base en el viento) están ubicadas en terrenos fiscales”, indicó la titular del Ministerio de Bienes Nacionales.

La ministra sostuvo que el objetivo es que para 2050, el 70 por ciento de la energía que consuma el país provenga de fuentes limpias, y que “si eso se consigue, Chile sería el principal productor mundial de energías renovables no convencionales”.

Chile confirma su liderazgo en materia de energías renovables al contar con la radiación solar más alta del mundo, fuertes vientos de norte a sur para eólica, gran potencial en sus costas, capacidad para desarrollar biogás y un recurso geotérmico a lo largo de la cordillera.

Esta posición se debe principalmente a la inversión récord en proyectos de energía renovable no convencional, que pasó de 1.300 millones de dólares en 2014 a 3.200 millones en 2015.

Esta clasificación a nivel mundial considera cuatro variables: marco propicio, inversión, cadena de valor y reducción de emisiones de dióxido de carbono (CO2).