Martes, 14 Marzo 2017 16:07

Criterios de actuación por presiones e impactos de purines en zonas hidrogeológicas de influencia

Aunque no es competencia de los Organismos de cuenca la gestión y/o autorización de la aplicación de lodos, purines o lixiviados de estiércol como enmienda agrícola en terrenos de cultivo como abonado orgánico, no obstante, en lo concerniente al establecimiento de criterios o de ciertas condiciones de actuación posibles, sobre la base de las características hidrogeológicas e hidrológicas que presentan el suelo y subsuelo de las parcelas agrícolas, la Comisaría de Aguas de la Confederación Hidrográfica del Segura, últimamente, ha estimado conveniente considerar una serie de aspectos que se deberían de tener en cuenta, como antecedentes, a la hora de la evaluación de las posibles presiones e impactos procedentes de actividades agropecuarias en ciertas “zonas hidrogeológicas de influencia” (ZHIN), tanto para los objetivos del cumplimiento de los Planes de Medidas del Plan de la Demarcación vigente (principalmente contra la “contaminación difusa”), o incluso como de base para implementar en otros planes o programas sectoriales de gestión interdepartamental; entre ellos, los de mitigación o prevención de la contaminación difusa y “puntual”, en general.

Unos de los más extendidos “residuos” y/o vertidos que representan, en cantidad y calidad, las mayores presiones e impactos a las masas de agua superficial o subterránea en la demarcación hidrográfica del Segura es la utilización de “subproductos” de alta carga nitrogenada como enmienda agrícola en suelos saturados (principalmente purines y lixiviados del estiércol) en relación a suelos altamente permeables y vulnerables a los acuíferos subyacentes (sobre la base de los conocidos MODELOS DRASTIC o COP). Estos modelos junto con una serie de capas de permeabilidad asignadas al suelo, actualmente configuran, lo que se ha denominado "Modelos de Orientación de Vertidos (MOP´s). Asimismo, también los derrames y/o la mala impermeabilización de los lechos de balsas para vertidos autorizados (purines y lixiviados), aparte de los no autorizados (incontrolados), provocan escorrentías a los cauces públicos e infiltraciones a los acuíferos.

Respecto al posible “mapping”, donde se puede encontrar los distintos ámbitos o dominios definidos para los MOV´s (criterios de permeabilidad y/o vulnerabilidad a las ZHIN), recientemente se han implementado en la web corporativa de la CHS (de acceso público), una aplicación para la consulta, de un modo rápido y eficaz, la información referente a esta “susceptibilidad” a las presiones e impactos por nitratos. (Ver aquí)

Sobre las consideraciones que se pueden hacer sobre la estimación de la dosis máximas de fertilizantes nitrogenados a los distintos cultivos, sobre la base del Código de Buenas Prácticas Agrícolas (en adelante, CBPA), se debería también tener en cuenta los valores de porosidad intrínseca y de permeabilidad vertical de los distintos suelos; muy en relación con las litologías y los modelos de vulnerabilidad de acuíferos que pueden establecerse. A este respecto nos remitimos de nuevo a los citados Modelos de Orientación de Vertidos (MOV´s), que han sido implementados en la web de la CHS, basados en el carácter superficial de la permeabilidad del suelo y en la modelación de la vulnerabilidad intrínseca de los acuíferos. Por lo que se debería de estudiar nuevas fórmulas o algoritmos para el cálculo de la dosis de nitrógeno más eficiente teniendo en cuenta este tipo las características hidrogeológicas propias del terreno.

En correspondencia a todo dicho, se tiene bastantes reticencias en que la actual normativa sobre nitratos, y de los posibles CBPA aprobados hasta el momento, puedan ser suficientes para evitar o mitigar la difusión de nitratos a las aguas subterráneas sin todas estas consideraciones hidrogeológicas

Y sobre la base de los mencionados “MOV´s” que maneja de un modo ordinario desde hace ya algún tiempo esta Comisaría de Aguas, se debe instar al reconocimiento de las siguientes zonas hidrogeológicas de influencia, desde 2 puntos de vista principales:

a) En relación a las “zonas hidrogeológicas de influencia agropecuaria” (ZHINA); que han de entenderse como los sectores de acuíferos o acuitardos susceptibles de verse afectados por la aplicación de fertilizantes o plaguicidas en agricultura: abonos, lodos de EDAR, purines, estiércol sólido, pesticidas; y las presiones de balsas o plataformas de acumulación de subproductos agropecuarios susceptibles de producir escorrentías y/o encharcamientos de vertidos o lixiviados derivados de los mismos, susceptibles de infiltrarse a las aguas subterráneas y/o de discurrir hacia los cauces públicos

b) En relación a las “zonas hidrogeológicas de influencia industrial” (ZHININ): que  han de entenderse como los sectores de acuíferos o acuitardos susceptibles de verse afectados por el desarrollo de actividades industriales, incluyendo industrias pesadas, vertederos de residuos, y otros.

Conclusiones

En lo referente a los puntos sobre los lodos de depuradora, purines y lixiviados de estiércol utilizados como enmiendas agrícola, se debería incluir alternativas complementarias para la revisión de las actuales disposiciones legales sobre la gestión y utilización de estos residuos o “subproductos”, en relación con el contexto hidrológico y/o hidrogeológico donde se depositan (sobre la base de los modelos de orientación de vertidos); que se considera no implementado, o no lo suficientemente desarrollado actualmente en las normativas y reglamentos vigentes.

Es conveniente promover una nueva normativa específica sobre el manejo y utilización de los “subproductos” , procedentes de la ganadería como enmiendas fertilizantes empleadas en agricultura, dentro de los criterios contextuales de las ZHINA (de este informe); ya que que el término “subproducto” puede tener, muchas veces, una connotación mucho más negativa o impactante en las aguas y en el medio ambiente, en general, que los simples residuos “inertes” definidos como tales.

Los “Criterios ZHIN” se deben implementar, como primer paso, en las posibles y futuras iniciativas de revisión de las transposiciones de la Directiva de Nitratos, en armonía con las disposiciones sobre residuos. Y principalmente, para salvaguardar las zonas hidrogeológicas de la mala o deficiente utilización de los “subproductos” como enmienda de abonado por un exceso en la saturación del suelo (que ocasionan encharcamientos o inundaciones de suelos saturados); y porque se realiza, en general, con un escaso o nulo control en el esparcimiento de aquellos: prácticas viciadas (p.ej.- ) en la aplicación desde camión-cuba de los purines o lodos, sin la utilización de difusores homologados, así como el negligente control en la dosis de aplicación de la componente nitrogenada sobre el terreno, muchas veces sin considerar la tasa real de absorción/infiltración potencial del suelo o subsuelo (zona no saturada de loa acuíferos).

Los encharcamientos de purines, lodos o lixiviados de estiércol producidos por causas de saturación del suelo son susceptibles de ocasionar escorrentías a los cauces públicos y/o infiltraciones al medio subterráneo motivos de contaminación orgánica; presentan un efecto mucho más grave y directo que la difusión de los abonos químicos nitrogenados en agricultura (aporte extra de metales pesados).

En referencia a las hipótesis o creencias (bastante extendidas en el mundo de la agronomía) sobre presuntos “certificados de impermeabilidad natural o artificial de las balsas de purines o de terenos, presentan gran incidencia y repercuten negativamente sobre la calidad de las aguas subterráneas, ya que no son relevantes o resultan totalmente rebatibles, si no se presentan con argumentos basados en el cálculo empírico de la permeabilidad media vertical del suelo (lecho de las balsas y del suelo de las parcelas de abonado).

Por último, y en definitiva, se debe instar a aprobar nuevas órdenes o planes de ordenación de zonas vulnerables a los nitratos, pero en concordancia con las fuentes agropecuarias, en general, incluyendo las presiones e impactos por explotaciones ganaderas (que “no es tan difusa”), por el efecto contrastado de la contaminación inducida a partir del mal uso de nutrientes y/o por accidentes o deficientes instalaciones agropecuarias que repercuten sobre las aguas subterráneas locales.

Y como slogan final a todo lo comentado, podríamos quedarnos con una última reflexión: "Quien contamina paga..., pero no todo aquel que paga puede o tiene derecho a contaminar..."

 

FUENTE: http://www.iagua.es/